¡Qué buena idea!.

Sobre las ideas se ha hablado mucho y se seguirá hablando. Cada vez se le da más importancia a la generación de las ideas. El tema es que, aún siendo un tema importante, también es necesario no olvidar que supone un gran esfuerzo.

Lo primero es saber dónde encajas más: ¿eres alguien a quien se le ocurren muchas ideas interesantes pero luego nunca las lleva a cabo?. ¿Crees que nunca se te ocurren buenas ideas?, ¿piensas que a nadie le parecen interesantes tus ideas?. Otras muchas preguntas de este estilo demostrarán que no nos diferenciamos mucho cuando tratamos este tema.

La técnica.

Es posible conseguir mucha información sobre cómo generar ideas. En mi caso, hubo un tiempo en el que este tema me fascinaba, y por ello consulté mucha bibliografía. Después de procesar mucha información y ver los puntos en común de la mayoría de técnicas, llegué a una serie de conclusiones que me han ayudado a simplificar:

  1. Perseguir la simplicidad: tenemos (o al menos yo tengo) tendencia a complicar nuestro pensamiento. Seguro que, si ha asistido a alguna reunión, sea creativa o no, se habrá dado cuenta de lo fácil que es irse por los “Cerros de Úbeda”: asistentes que cambian de tema, mezclan emociones con los datos puros, alguno que a todo le ve el aspecto negativo aunque se trate de una sesión de Brainstorming, etc. El resultado suele ser, en muchos casos, que la reunión no ha sido tan productiva como se esperaba. Sobre este punto me ha gustado siempre la técnica de los seis sombreros para pensar de Edward De Bono. No voy a explicarla aquí, pero le recomiendo al lector que busque dicha información, tanto si es en su propio libro o a partir de otro medio. Podrás encontrar información en la web, tanto escrita como en la Wikipedia como en vídeo en Youtube.
  2. El proceso creativo exige un gran esfuerzo: de las informaciones encontradas, destaco para este punto el documento “Una técnica para producir ideas” de James Webb Young. Este documento de 15 páginas es fácilmente localizable en la web, y su lectura es muy recomendable. Destaco sobre todo los puntos referentes al esfuerzo que supone la generación de ideas y la importancia de la “desconexión” para ayudar a crear nuevas conexiones e ideas. Como dijo un amigo mío: “para conectar hay que desconectar”.
  3. Cuidado con reinventar la rueda: en un principio, tener una idea produce un subidón de energía ya que nos parece buena y que vamos a cambiar el mundo. Existe en ese momento el riesgo de que tu idea te controle y te lances como un poseso a ponerla en marcha. Es en este momento cuando es importante contar hasta diez y mirar si existe ya una idea parecida puesta en marcha por alguien. Lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos es que veas cómo tu subidón se convierte en bajón al ver que tu idea no era tan especial como creías. Esto no quiere decir que debas abandonarla. Muchas grandes ideas ya estaban inventadas con anterioridad y, sin embargo, alguien les dió un nuevo enfoque y con ello creó algo nuevo.
  4. Busca la actividad que estimula tu creatividad: la mía es salir en bicicleta al menos una hora. Siempre me llevo algún medio para que, cuando venga la musa a visitarme, no se vaya sin antes permitirme escibirla en un trozo de papel o grabarla en el móvil. ¿Cuál es la tuya?. Si no lo sabes aún, experimenta, busca qué es lo que te hace tener los momentos ‘ajá’. Recuerda que dichos momentos ocurren cuando desconectas, pero no pienses que es suficiente, como verás en el documento de Young, antes de eso hay mucho por hacer.

Brainstorming Social.

No creo que la palabra creatividad quede enmarcada en el área de las artes, sino que también es aplicable a toda disciplina. Hay creatividad en la persona que quiere organizar su tiempo para ser más productivo, hay creatividad en aquella persona que busca otra manera de hacer las tareas que le aburren. Y como no, también hay creatividad a la hora de diseñar y programar un software.

Toda persona es creativa. Sólo hay que proponérselo. Además, estamos en un momento en el que es fácil compartir la creatividad con otras personas, aunque no las conozcamos. Las ideas están para compartirlas. Es posible que a alguien no le guste, pero si ese alguien da una idea a partir de la tuya, los dos saldréis ganando. No tiene sentido ocultar las ideas porque pensemos que nos las van a plagiar. Es difícil que alguien plagie una idea que aún no se sabe si tendrá éxito.

Así que, aprovechemos la potencia social del momento para crear ideas y compartirlas.

Acerca de Isildur Fuentes

Apasionado de las buenas historias y aikidoka de la tierra.

Publicado el mayo 25, 2012 en Divulgación, Programación. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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